miércoles, 14 de octubre de 2009

El Deporte y El Colesterol


Primero fueron los beneficios para el corazón, posteriormente para la circulación y contra la obesidad, la hipertensión, los problemas de artritis, la osteoporosis.... A juzgar por los resultados de numerosos estudios, el ejercicio físico es un seguro para tener una 'salud de hierro'. Ahora, un nuevo trabajo científico añade que la actividad física, además, permite reducir los niveles de colesterol. Se trata del primero que demuestra que estas ventajas se obtienen incluso cuando el ejercicio no logra hacernos adelgazar.
Según publica 'New England Journal of Medicine' un grupo de facultativos de la Universidad de Duke (Reino Unido) acaba de llegar a la conclusión de que hacer mucho ejercicio tiene un efecto positivo en la reducción de los niveles de colesterol 'malo' (el llamado LDL, o colesterol de baja densidad).
Incluso sin perder peso
Este trabajo explica que, en el caso de las personas que hacen poco ejercicio (el equivalente a correr unos 20 kilómetros semanales) los beneficios de la actividad son independientes de la intensidad con que se haga (daría lo mismo recorrer esa distancia en 10 minutos que en 20) y, en cualquier caso, algo de ejercicio siempre es mejor que nada. Sin embargo, aclaran que un ejercicio de mayor intensidad repercute en mayores ventajas para la reducción del colesterol.
El colesterol se adhiere a la superficie de la proteínas para poder circular en la sangre humana y nutrir los tejidos. Las nuevas partículas que nacen de la unión del colesterol y de la proteína son las llamadas lipoproteínas, cuando en el organismo humano hay un exceso de lipoproteínas existe un riesgo creciente de padecer enfermedades coronarias y ateroesclerosis.
El estudio explica que el colesterol que se 'mueve' en la sangre a través de partículas más pequeñas y densas causa más enfermedades cardiovasculares que el colesterol desplazado en partículas más grandes. Las conclusiones de este trabajo demuestran que el ejercicio aumenta el número y tamaño de las partículas que 'transportan' el colesterol a través del fluido sanguíneo; de manera que, añaden “cualquier ejercicio es mejor que nada”
Cualquier cosa es mejor que nada
De hecho, entre los 84 sujetos sedentarios y con sobrepeso, aquellos que no hicieron ninguna actividad física mostraron un empeoramiento en sus niveles de colesterol en relación con quienes sí practicaban deporte. Todos los que hacían algún tipo de actividad, independientemente de la cantidad o de la intensidad, presentaban más ventajas que los sujetos pasivos. En total fueron divididos en tres grupos en función de los niveles de ejercicio que practicaban: mucho ejercicio (32 Km)/alta intensidad, ejercicio moderado (19,2 Km)/alta intensidad o bien poco ejercicio (19,2 Km) realizado con una intensidad moderada/baja.
A juicio del director del trabajo, el doctor William Kraus, las guías publicadas recientemente por varios organismos oficiales norteamericanos al respecto (como el 'Centers for Disease Control and Prevention' y la propia 'National Academy of Science') “están basadas en opiniones y consensos, más que en los resultados obtenidos en estudios clínicos propiamente dichos”.
Debido a los efectos del ejercicio en el tamaño de las mencionadas partículas, Kraus advierte que la inactividad se sitúa por detrás del tabaquismo como principal factor de riesgo cardiovascular. Por ello, recomienda que los médicos pongan el énfasis no tanto en que los pacientes pierdan peso como en que hagan ejercicio para reducir sus riesgos.
Este es el primer trabajo que destaca que se pueden obtener beneficios del ejercicio en la reducción del colesterol y las grasas independientemente de que se logre o no perder peso. La actividad física logra una respuesta gradual en una serie de variables que favorecen la reducción de lípidos: los indicadores 'buenos' mejoran con el deporte y los 'malos' tienden a desaparecer.

Deshidratación y Deporte


La deshidratación es un trastorno que ocurre cuando una persona pierde más líquidos (por ejemplo, en forma de orina o sudor) que los que ingiere. La deshidratación no es un problema tan grave en un adolescente como puede serlo en un bebé o un niño pequeño, pero si no haces caso a tu sed, la deshidratación puede quitarte muchas energías.
Cuando una persona se deshidrata, significa que la cantidad de agua que contiene su cuerpo ha descendido por debajo del nivel adecuado (nuestro cuerpo contiene aproximadamente dos tercios de agua). Las pequeñas pérdidas de líquidos no representan ningún problema y en la mayoría de los casos pasan completamente desapercibidas. Pero perder una cantidad importante de agua puede hacer que una persona se encuentre francamente mal.


¿Cómo se deshidrata la gente?
Una causa habitual de deshidratación en los adolescentes son las enfermedades gastrointestinales. Cuando te infectas por un bichito estomacal o intestinal, puedes perder mucho líquido a través de los vómitos y las diarreas. También te puedes deshidratar si haces mucho ejercicio físico y no repones los líquidos que gastas, aunque es muy poco habitual llegar siquiera al nivel de la deshidratación moderada mientras se hace deporte u otra actividad física normal al aire libre.
Algunos atletas se deshidratan a propósito para perder peso rápidamente antes de una gran competición o de un acontecimiento deportivo importante, sudando en saunas o utilizando laxantes o diuréticos, que les hacen ir más al váter. Pero estas prácticas son mucho más nocivas que buenas. Los atletas que las utilizan se sienten más débiles, lo que repercute desfavorablemente sobre su rendimiento, y además pueden provocar problemas mucho más graves, como anomalías en los niveles de sodio y potasio del organismo. Estos cambios, a su vez, pueden ocasionar problemas en el ritmo cardíaco.
El hecho de ponerse a dieta también puede mermar considerablemente las reservas de agua de una persona. No te fíes de las dietas que hacen hincapié en "dietas secas" como una forma rápida de perder peso.


Tratar la deshidratación
Para tratar la deshidratación, es preciso restablecer el adecuado equilibrio hídrico en el organismo. Pero primero uno tiene que reconocer el problema. La sed es el mejor y primer indicador de deshidratación potencial. A pesar de que la sed es un indicador de deshidratación, no se trata de un signo de alarma temprano. Cuando experimentes sed, es posible que ya estés deshidratado. Otros síntomas de deshidratación son:
sentirte mareado o inestable, como si se te fuera la cabeza
tener la boca seca o pegajosa
orinar menos y orinar más oscuro
Al tratarse de un trastorno progresivo, una persona se va encontrando mucho peor a medida que la deshidratación va afectando a más sistemas corporales y a más órganos.
La forma más fácil de evitar la deshidratación es beber mucho líquido, sobre todo en los días calurosos, secos y/o ventosos. Esto puede implicar beber entre 6 y 8 vasos (entre 1,4 y 1,9 litros) diariamente para algunas personas, dependiendo de factores como cuánta agua obtienen a través de los alimentos y cuánto sudan a consecuencia de la actividad física que realizan. Recuerda que el hecho de beber agua no añade calorías a tu dieta y puede ser muy bueno para tu salud.
Cuando tengas pensado pasar un tiempo al aire libre en un día caluroso, vístete adecuadamente para la actividad que vayas a desarrollar. Ponte prendas holgadas y un gorro, si es posible. Así te mantendrás más fresco y sudarás menos. Si te mareas, tienes la sensación de que se te va la cabeza o tienes mucha sed, tómate un descanso de varios minutos. Siéntate a la sombra o en un lugar fresco y bebe agua.
Si vas a practicar algún deporte o a participar en una actividad física agotadora, deberías hidratarte bien bebiendo algo de líquido antes de iniciar la actividad. También deberías beber a intervalos regulares (cada 20 minutos aproximadamente) mientras realices la actividad y al finalizarla. El mejor momento para entrenar o hacer deporte es a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar las horas más calurosas del día.
Si tienes un bichito en el estómago o los intestinos que te está dando la lata y no paras de hacer visitas al váter, probablemente no te apetecerá comer ni beber nada. Llevarte algo a la boca probablemente sería lo último que se te pasaría por la cabeza, pero aún y todo, necesitas beber. Ves dando pequeños sorbos de líquido frecuentemente. Algunas personas toleran mejor chupar cubitos de hielo.
El hecho de no consumir bebidas que contengan cafeína, como el café, el té y los refrescos de cola, puede ayudarte a evitar la deshidratación. La cafeína es diurética (te hace orinar más a menudo de lo que necesitas orinar normalmente).

Deporte y Estres



El problema de la salud mental se ha agudizado severamente en la sociedad actual. Una investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud Mental Americano -NIMH- (Regier et al., 1984) sobre una muestra de 17.000 personas de cinco comunidades, utilizando como fuente de diagnóstico el DSMMD (American Psychiatric Association, 1980) indicó que durante seis meses, un 20% de la población adulta sufrió de alguna manera de algún trastorno mental y hace una estimación que entre el 29 y el 38% de los americanos adultos puede padecer algún problema psiquiátrico significativo durante sus vidas (Robins et al., 1984).
Una gran parte de los trastornos y de los síntomas se relacionan con el estress, como la ansiedad y la depresión (Regier et al., 1988). Para tratar estos trastornos tradicionalmente se usa la psicoterapia y la medicación. La psicoterapia comprende un largo tratamiento y los psicotrópicos casi siempre presentan efectos colaterales. Sin hablar del alto costo de un tratamiento psicoterapéutico o medicamentoso. De esta manera, para enfrentar a los trastornos referidos, han sido estudiados otros medios alternativos. Una técnica no tradicional es el ejercicio y el deporte.
El valor del ejercicio para la prevención y tratamiento de la ansiedad y la depresión, según Burton (1632), era conocido por los médicos desde la época de Hipócrates. El interés de los médicos en el uso del ejercicio para la salud mental declinó a mediados de este siglo, cuando la psicofarmacología y la neurobiología desarrollaron drogas eficaces para combatir la depresión y los psicólogos y psiquiatras adoptaron la psicoterapia para ayudar al ser humano en sus trastornos emocionales (Campbell & Davis, 1940). Poniendo énfasis en el papel de la conducta en la prevención y en la lucha contra las enfermedades, hubo un retorno hacia la influencia del ejercicio en la etiología y en el tratamiento de los problemas emocionales (USDHHS, 1990).
Actualmente, existe literatura específica que registra la eficacia del ejercicio y del deporte para el mejoramiento de diversos factores emocionales del ser humano y se está aplicando el término
http://www.deportesalud.com/deporte-salud-deporte-y-estres.html

miércoles, 7 de octubre de 2009

Deporte y Alimentación

¿Cómo varía la alimentación según el tipo de deporte?

Deportes hay muchos, todos los conocemos: ciclismo, fútbol, atletismo, gimnasia y un larguísimo etcétera, pero se agrupan, según sus características técnicas, en pruebas:
De fuerza
De resistencia
De velocidad
Combinación de las anteriores
Cada una se caracteriza por: tiempo de duración, músculos y órganos movilizados, lugar y condiciones climatológicas de realización, etc. Todas estas circunstancias condicionan el gasto energético por lo que la dieta debe ser la adecuada para compensar las pérdidas. Se ha establecido que en los deportes de fuerza, el gasto medio de un deportista es de 4000-4500 kcal/día, mientras que para los de resistencia oscila entre 3200 y 3500 kcal/día. Son estas diferencias las que marcan requerimientos diferentes de nutrientes:

Deporte y calor


Hacer deportes en tiempos cálidos y húmedos obliga a tomar ciertas precauciones. Si te gustan los deportes, ten esta guía siempre a mano Los calambres, agotamientos, dificultades de movimiento, y golpes de calor, comienzan generalmente en circunstancias similares, es decir cuando un deportista sale de golpe al clima caluroso, sin ajustarse gradualmente al mismo, y posee una relativa deshidratación.
Estos problemas pueden ser incluso severos, por lo que en esos caso se necesitará una atención médica de emergencia. Pero todos estos feos y peligrosos sucesos se podrían evitar si las personas se tomaran un tiempo para ajustarse al calor, ingirieran los líquidos adecuados, y mantuvieran una dieta adecuada de electrolitos.


a. Calambres por calor
Causas

Las principales causas que provocan este tipo de calambres, son un inadecuado ajuste al tiempo cálido, una gran perdida de agua a causa de la transpiración, o una disminución en los niveles de electrolitos en la sangre, y su no adecuado reemplazo, la pérdida de líquidos y la pérdida de peso, sin su correspondiente reemplazo, durante algún entrenamiento previo.
Signos clínicos y síntomas
Se sufre de un espasmo y dolor incontrolable en los músculos de los brazos, las piernas, y/o el abdomen, acompañado todo de una fuerte transpiración.


Tratamientos
Es imprescindible beber muchos líquidos, estirando suavemente y dando masajes a los músculos acalambrados; descansar en ambiente fresco, y aplicar hielo al área acalambrada; Esté muy atento también a los problemas de respiración de corazón.
Prevención
Se debe mantener una ingesta de líquidos adecuada, para reemplazar las pérdidas provocadas por el sudor. Para esto, 15 o 30 minutos antes del ejercicio, se debe beber 16 oz. de líquido, durante el ejercicio se deben beber 8oz. cada de 15 minutos, y al terminar el ejercicio se deben beber 16 oz. de agua/ o líquido electrolito, como las aguas salificadas, por cada medio kilo perdido; aumentar el ejercicio; usar ropas livianas y claras, como por ejemplo las mallas, y no consumir alcohol, café, bebidas con cafeína, o gaseosas para reemplazar el agua.


b. Agotamiento por calor
Causas

La larga exposición a ambientes muy cálidos y/o húmedo; experimentar mucha transpiración; no reemplazar adecuadamente los líquidos y los electrolitos; perder peso por entrenamientos previos y no reemplazarlos.

Tratamiento
En primer lugar, se debe frenar la actividad física, descansar en un área fresca, y humedecer todo el cuerpo con una esponja con agua; se debe beber agua hasta reemplazar la pérdida de peso con aproximadamente 16 oz. de líquido por cada medio kilo perdido, y estar muy atento de los problemas de respiración o de corazón. En el caso de que la recuperación no ocurra rápidamente, será importante solicitar atención médica de inmediato.